
Cuando las personas profesionales recibimos, bien directamente de la familia o desde el colegio o centro de salud, etc., información de una posible situación de vulnerabilidad y/o riesgo en una familia con menores se inicia nuestra intervención siguiendo las siguientes fases:
- Fase de valoración inicial: El principal objetivo es una primera aproximación a la valoración de la situación y la actuación más adecuada según las necesidades detectadas. Si la familia se puede beneficiar de este programa pasamos a su presentación.
- Fase de presentación del programa a la familia, en la que le explicamos a la familia nuestra interpretación de la situación de necesidad y le proponemos que acepten nuestro apoyo y acompañamiento para superarla y/o mejorar. Se suscribe un documento de “acuerdo de participación en el programa” por parte de la familia y las personas profesionales.
- Fase de estudio-diagnóstico: en la que se recoge más información sobre la dificultad familiar, se evalúa con una serie de instrumentos que ayudan a valorar el riesgo en las personas menores y la competencia de la familia para afrontar la dificultad. Si se valora que la intervención es posible porque pueda ayudar al bienestar de la familia y es aceptada por ésta se pasa a la fase de intervención.
- Fase de intervención en la que se elabora y ejecuta un proyecto con los objetivos a trabajar. El proyecto es el resultado de la puesta en común entre los miembros de la familia y las personas profesionales, de la valoración que hacen sobre la situación que viven (dificultades y potencialidades) y posibles vías de mejora. Una vez finalizado se realiza la evaluación final y el cierre.
Las familias van a contar con un equipo profesional formado por tres perfiles profesionales: Trabajo Social, Educación Social y Psicología.
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