
El objetivo final de la intervención con familias es provocar cambios en sus dinámicas para mejorar el bienestar general de la familia y de los niños, niñas y adolescentes. Por tanto, de lo que se trata es de acompañar a las familias en este proceso de cambio.
Esta concepción de la intervención como una relación de ayuda, conlleva acompañarles y apoyarles en las distintas fases de la intervención fomentando la puesta en funcionamiento de sus recursos personales, estableciendo una relación en la que primen la empatía, la aceptación incondicional y el respeto a las propias decisiones.
Tres son los ejes de esta metodología de trabajo:
- Metodología participativa. La participación de la familia en todo el proceso facilita la toma de conciencia de la situación personal, familiar y social, favoreciendo la predisposición al cambio. De ahí que, antes de comenzar la intervención, deba haber un compromiso explícito que propicie el éxito.
- Trabajo en red. La familia vive y se desarrolla en un territorio en el que actúan diferentes actores. La colaboración y corresponsabilidad de todos ellos, evita duplicidades facilitando al tiempo, un efecto multiplicador a las acciones de sus miembros.
- Enfoque habilitador. Garantizando que se potencien y/o desarrollen las habilidades básicas de autocuidado para el mantenimiento personal y familiar. Esto supone que la persona profesional no debe suplantar a las personas con las que se está trabajando, sino que debe adoptar estrategias que favorezcan que ellas sean el sujeto de su propio cambio.
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