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Encuentro en red con Francisco Díaz, presidente de WWF-España Adena

FDP Ago'07. 68,6x102,2.jpgEnmarcado en los actos del Año Internacional de la Biodiversidad, la Diputación Provincial de Jaén convoca un nuevo Encuentro en Red para abordar las cuestiones y problemáticas que rodean nuestro entorno natural, precisamente como actividad enmarcada en el Año Internacional de la Biodiversidad.

En esta ocasión, Francisco Díaz Pineda, Catedrático de Ecología de la Universidad Complutense de Madrid y presidente de WWF-España (Adena), que recientemente visitó Jaén con motivo del Día Internacional de la Biodiversidad, responde a las inquietudes de los internautas.

- Ya que estamos en un territorio eminentemente agrícola y dado que estamos en pleno debate sobre el futuro de la PAC, ¿es posible una PAC más ecológica sin mermar la renta de los agricultores?

Una política agraria más ecológica es también una política más cuidadosa con los agricultores. No tiene sentido enfrentar la conservación de la naturaleza con una producción agraria sensata, aunque hay ecologistas talibanes que no lo comprendan y agricultores que entienden mal la conservación. Afortunadamente hay pocos de ambos, pero se hacen notar como si fueran muchos. La permanencia hasta nuestros días de los valores naturalísticos que los conservacionistas reconocen como muy importantes se debe precisamente al mantenimiento de una producción agraria sensata desde hace siglos. La sensatez consiste en muchas cosas, casi todas presentes en la agricultura tradicional, que últimamente incorpora técnicas modernas. Cada nuevo ensayo se acompaña con errores, pero en la enseñanza de éstos radican las tradiciones (no las meras costumbres). Es verdad que se han cometido errores en la agricultura ‘moderna’ y que estos errores son ahora más patentes que en el pasado, dadas las magnitudes con que nos manejamos, pero también son muy importantes los aciertos, esto es tan evidente que, salvo que estemos completamente ciegos, se corrigen sobre la marcha si la Administración lo entiende y lo apoya. Respecto a esta ceguera, seguirá habiendo problemas si los políticos de cierto ‘nivel’ ponen interés, como habitualmente lo ponen, sólo en los mecanismos de transporte y mercado y no en la base social de la agricultura. 

- Debido a mi trabajo, en contacto con el campo (trabajo como funcionario en la Delegacion Provincial de la Consejería de Medio Ambiente en Jaén) me he dado cuenta del grado tan elevado de erosión que se observa en los olivares de la provincia. Me pregunto si en Greenpeace España hay alguna persona o personas implicadas en este tema. También, si lo tenéis como un tema de trabajo en vuestra ONG.

No se si hay gente en Green Peace ocupada en esto. En WWF no hay un grupo específico con el tema, aunque la preocupación por el medio rural de mi organización va afortunadamente en aumento. Creo que la erosión que se atribuye a los olivares es en realidad menos alta de lo que parece. Un exceso de roturación (si es que podemos concretar lo que es esto en agricultura) o, digamos que una roturación poco inteligente, provoca desde luego pérdida de suelo dependiendo de topografía, sustrato y condiciones meteorológicas. Los suelos desarrollados sobre diferentes sustratos tienen comportamientos diferentes ante un mismo tipo de roturación. Creo que merece la pena ensayar distintas formas de roturación y que cada agricultor se interese por esto reconociendo que el suelo es su capital, y no sólo el mero soporte de la producción. La roturación no es una técnica universal (que es cierto que parece observarse en Jaén y otras provincias olivareras), de manera que es necesario pensar detalladamente cada caso donde se hace. Probando esas formas podría verse en cada área las consecuencias en la retención y en la pérdida de suelo –por ejemplo, dejando una banda central de unos dos metros sin roturar entre cada fila de olivos (o un cuadrado entre cada cuatro árboles), segar estas zonas para facilitar la instalación de plantas herbáceas perennes, etc.–. Hay muchos agricultores jóvenes, agrónomos o no, que podrían participar en estas observaciones.

Hay en España varios especialistas buenos. José Luís Rubio, de la Sociedad Europea de Conservación de Suelos, CIDE-CSIC en Valencia, Juan Sánchez, en la Universidad de esta ciudad, Marisa Tejedor, en la de La Laguna, José M;ª Gascó en la ETSI Agrónomos de Madrid, entre algunos pocos más buenos investigadores.

- Si prácticamente todo el mundo coincide en que el calentamiento global está en buena parte provocado por la excesiva producción de CO2 y que este proceso puede producir cambios muy peligrosos para la vida en nuestro planeta, ¿por qué les cuesta tanto a los países ponerse de acuerdo en su reducción/eliminación? ¿No contamos ya con tecnologías suficientes para generar energía sin contaminar tanto? ¿Es esto una muestra más de que el poder económico y el de las multinacionales es el que rige actualmente los destinos del mundo, por encima de gobiernos e intereses ciudadanos? ¿Qué podemos hacer los ciudadanos ante esta visión a corto plazo que puede condenar nuestro futuro y el de las generaciones venideras?

El cambio que comenta producirá, en efecto, cambios para la vida en La Tierra, dificultando la de unas especies y facilitando la de otras. Ha ocurrido ya varias veces en el Planeta. La vida es así. La idea de ‘peligro’ a la que usted alude no es aplicable. Lo curioso es que ahora coincidirían una atmósfera enriquecida en CO2 y la situación que ya toca de una expansión de los Polos, como ha ocurrido cada once mil años.

En cualquier caso, si no se remedia, el aumento de este gas en el aire supondría un nuevo revulsivo para la humanidad en un plazo probablemente corto. Por su parte, los gobiernos dependen de sus respectivos colectivos sociales, motivaciones empresariales a cortísimo plazo (desde el fin de la Edad Media, hasta hoy) y educación/información de la sociedad. Mover esto, incluso ante urgencias como la que usted plantea, lleva consigo inercias propias de la dinámica de los sistemas. Los sistemas nacionales son muy complejos, dependen de sí mismos y de los demás, implican componentes étnicos y formas de cultura que reaccionan de distintas formas ante un mismo tipo de influencia. La base de todo el problema humano del cambio global (no sólo climático) es cultural. Por ejemplo, esto implica cuántos pantalones necesita tener una persona para sentirse más feliz, la marca de automóvil que necesita o, incluso, el artista que dice conocer mejor. 

La producción de energía limpia va ya en aumento inexorablemente. La velocidad de su uso depende del contexto anterior (rapidez con la que los empresarios cambien el mercado de combustibles por el de fotones y honestidad de los gobiernos y de los media al transmitir información veraz a una sociedad previamente educada).

Como docente, sufro en cada nueva generación de universitarios la consecuencia de la asignatura históricamente pendiente de este país: la educación, tanto la institucionalizada como la familiar y tribal. La primera va mal en la Universidad española actual, dada, sobre todo, la puerta trasera que manejan los sindicatos, y bien que siento decirlo. Las otras dos van regular.

Los ciudadanos deben exigir enérgicamente una buena información, veraz y rápida, acompañada de datos, no sólo de las interpretaciones de éstos, que son las les llegan ahora. El problema es que, aun con esta información, si no disponen de buena educación estarán sujetos al contexto comentado.

- Empresas de la alimentación, entre otras, utilizan la ecología como reclamo para un consumo ligado a la protección de la naturaleza. ¿Cuánto de lo que dicen es verdad? ¿Cuál es la verdadera dimensión del apoyo a estas campañas? ¿Qué organismos las controlan o la supervisan? ¿Cuál es el compromiso ético de estas empresas? Y, desde su punto de vista, ¿cuál es la repercusión económica de este afecto por la ecología?

Se trata de un problema de honestidad. Desgraciadamente en el mundo tienen que haber fiscales, jueces y cárceles. Y afortunadamente también abogados. Todo el mundo entiende lo que es la honestidad, pero es difícil medirla con precisión. Muchas empresas quieren ser socios o donantes de instituciones ecologistas como WWF. Esto supone una buena imagen para su responsabilidad social corporativa. No obstante, esta organización, presente en casi un centenar de países, exige antes auditar ambientalmente la empresa. El motivo está justamente en el interés que usted tiene. Los problemas que hay tras su preocupación tienen que ver con muchas cosas, como la salud humana (por ejemplo, niveles de ciertas sustancias considerados aceptables por la OMS, etc. ), justicia social (empleo de niños como trabajadores, comercio justo, etc.), uso sensato de los recursos naturales (maderas preciosas, comercio de mascotas, etc.), entre otras. También, afortunadamente, los humanos se organizan y crean organismos que los propios Estados terminan aceptando como referencia en el control de la calidad de lo que se vende y se compra, como la mencionada OMS, la FsC en la certificación de maderas, la (futura) FsP en productos pesqueros, el CITES en el comercio de especies, etc. En la práctica todas estas organizaciones parecen ser pocas, dada la reconocida picaresca humana, tan ligada a cada cultura y educación.

El ‘buen’ comportamiento del mercado es esencial para un buen resultado económico. Otra cosa es el resultado monetarista, único objetivo de tantas empresas, que la mala educación confunde con el económico.

- En su conferencia el pasado 21 de mayo en Diputación de Jaén, contaba como la dehesa es un ejemplo de sistema de explotación sostenible. ¿Piensa usted que en un futuro, con la aplicación de buenas prácticas agrícolas y el cambio de mentalidad de los agricultores, se puede conseguir que el olivar también lo sea?

Mucha gente utiliza mal, y frecuentemente de forma tendenciosa, la palabra ‘sostenible’. Sostenible es todo sistema cuya velocidad de explotación es inferior a la de su recuperación. Por ejemplo, la forma de pesca actual del atún rojo no es una actividad sostenible. Popularmente se acepta que lo sostenible debe mantener otras características que, en los casos que usted comenta, están generalmente ligadas al paisaje. La dehesa será sostenible, por ejemplo, entre otras cosas si cada árbol centenario que muere tiene en espera un sustituto, lógicamente más joven; si mantiene las razas ganaderas que permitieron crear este paisaje y el tipo de césped que contiene; si los pájaros dispersores de semillas y los insectos polinizadores no desaparecen, etc. El olivar, por su parte, viene siendo un sistema sostenible desde hace milenios y lo será menos en la medida en que se descuiden sus suelos (otra persona ha preguntado por esto) o las razas y variedades de plantas que permiten mantener el paisaje deseado y proporcionar productos de calidad. Entre estos productos está obviamente el aceite, pero hay muchos (la mayoría) que no son tan tangibles como éste, como la biodiversidad comentada, que en el olivar es casi tan singular como en la dehesa, aunque no en relación con la vegetación, el propio paisaje (el turismo rural en territorios olivareros depende de estas cosas y produce cada vez más beneficios monetaristas). Comprar una botella de aceite de hojiblanca o de picual no es lo mismo hacerlo en la provincia de Jaén que en un supermercado en Madrid. El olivar necesita mayores mimos (no sólo cuidados) por parte de los agricultores, reclama más imaginación por parte de comerciantes de aceites y de ministerios de asuntos exteriores y permite iniciativas audaces, no temerarias, en la promoción de comarcas geográficas de destinos turísticos ligados a la educación ambiental, al turismo cultural, de negocios, científico, etc.

- ¿Cree usted que la actual crisis económica tiene alguna relación con el uso de los recursos naturales que está haciendo el hombre? ¿En qué medida?

Sin duda el uso humano de la materia, la energía y el espacio ha venido haciéndose despreocupadamente a lo largo de la historia. Quiero decir que es así si se mira con perspectiva ecológica y olvidando hambrunas, guerras y conflictos territoriales basados en esos recursos o en planteamientos religiosos. En mi opinión, la crisis actual es mucho más profunda que la económica. Ésta durará pocos años, pero la crisis global del sistema humano, de la que la económica es apenas un indicador pasajero, durará bastante más. Santiago Niño, citando a Jeremy Rifkin, dice que en este siglo el 5% de la población producirá los bienes y servicios que consumirá el resto, así que una fuerza laboral masiva no será necesaria en la forma en que lo ha venido siendo. La gente trabajará apenas dos o tres horas a la semana (nuestros bisabuelos no hubieran creído que hoy trabajaríamos sólo treinta o cuarenta horas). La sociedad dedicará su tiempo a producir conocimiento y a innovar cosas que hoy no imaginamos. Esto no podemos entenderlo muy bien ahora sin dedicar al menos unos días a pensar en ello. Al finalizar este siglo el Planeta, la Humanidad serán otra cosa. Ésta habrá aprendido a reciclar eficazmente los recursos materiales. Hace apenas treinta años no sabíamos reciclar casi nada, y quizá no hacía tanta falta. Hoy aprendemos a hacerlo a gran velocidad. En realidad reciclar materiales no es un ‘problema ambiental’. Es un asunto de gestión y, por añadidura, un nuevo negocio –aunque con el planteamiento de los negocios de siempre, que van quedándose anticuados en el marco de esta crisis global.

En cuanto a la energía, sobra mucha para las necesidades humanas actuales y para un planeta con una población humana mucho mayor de la presente. Hace falta aprender a manejarla mejor. Cuando nos olvidemos de una vez de los combustibles fósiles funcionaremos con la energía de los fotones, cuyo desarrollo está ya aquí mismo: es la energía solar y la eólica. Ambas son, respectivamente, una inversión directa e indirecta de fotones, como también lo es la producción de alimentos. En cuanto a éstos, la alimentación tampoco es un problema de producción (consumimos una pequeñísima parte de la producción vegetal del Planeta). El problema del hambre se debe al control de su transporte y del precio de los alimentos en destino. Por esto termina muriéndose de hambre mucha gente mientras hay formidables cantidades de desperdicios alimentarios en los vertederos. También es, pues, un problema de gestión. Los políticos de talla, si tienen un mínimo de lucidez, deberían tomárselo verdaderamente en serio.

- A lo largo de su trayectoria como Presidente de WWF, ¿cuál ha sido su mayor satisfacción? ¿cuáles sus mayores logros y los de WWF?

Contribuir a la educación. Especialmente a la educación ambiental. Quizá no tanto directamente como educador en sentido estricto, sino a través de trabajos académicos que a veces la gente lee fuera de la comunidad científica, informes técnicos, algún artículo de divulgación y opinión y alguna que otra conferencia que siempre me sorprende que la gente soporte estoicamente. Mis logros son, sinceramente, de poca trascendencia. Tal vez con el tiempo aumente.

WWF ha despertado una gran conciencia ambiental en sociedades de todo el mundo desde el momento en que se reunieron los primeros fondos para crear esta Organización (la F de las siglas). Particularmente en España, los comienzos de esto (ADENA) tuvieron mucho que ver con una figura histórica ciertamente trascendente: Félix Rodríguez de la Fuente. Recuerdo que, siendo jovencito, mi amigo José Pérez Domínguez de dijo un día: “hay un señor en la tele que dice que no hay que matar a los lobos”.

- ¿Es cierto que las regiones costeras de los bordes orientales de los continentes son los más productivos desde el punto de vista ecológico?

Ramón Margalef decía que los mares son tan poco productivos como los desiertos. Es verdad, aunque en los arrecifes de coral y en las zonas que usted comenta no es así. Estas son, por el contrario, las zonas donde más CO2 se fija y más oxígeno se produce. El calentamiento de las aguas marinas superficiales por el Sol y, sobre todo el viento, que también es una inversión de la energía solar, hacen que suban a superficie las aguas frías y pesadas de los fondos marinos Esto tiende a ocurrir en las zonas que usted dice porque el agua oceánica se mueve y el continente no. Las aguas frías, cargadas de nutrientes sedimentados en esos fondos, suben a la superficie. En las aguas superficiales aún no se ha extinguido la radiación solar, de manera que aquí puede ocurrir la fotosíntesis. Es un fenómeno de fertilización natural que las algas aprovechan para alcanzar picos de producción enormes, que los peces conocen bien y, por supuesto, los pescadores.

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 ORDEN 9 de mayo de 2006.